
El hombre actual, sin valores ni conciencia de Ser, es vivido por los demás y se desliza por la banquina de la vida sin encontrar un lugar para transitar.
Es un ser humano espectador, pasivo, temeroso de vivir las experiencias directamente, prefiriendo una realidad edulcorada, sin matices, en borrador, como si estuviera siempre ensayando, para no comprometerse a pasar las cosas en limpio.
Sin embargo, a pesar del vacío de su existencia, se aferra a su cuerpo como a un salvavidas, porque ha perdido el alma y permanece flotando en la nada.
La filosofía puede ayudar a cambiar la vida y aprender a vivir en serio, sin apuntador, arriesgando siempre algo con fe, porque ser humano vale la pena.
Adoptar una filosofía consciente, porque todos tenemos una filosofía inconsciente, le dará sentido a la vida, todo cobrará significado, las cosas tendrán su justo valor, se revertirán las prioridades y el equilibrio y la confianza se restablecerán solos, sin ningún esfuerzo, sólo entregándose al hecho de ser uno mismo.
Una relación ya no será más un negocio, se convertirá en lo que es, la entrega incondicional, el encuentro y la compasión.
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